A partir de las asunción de las diputadas por FPV, Victoria Donda Pérez y de Rosa Chiquichano, entraron por la puerta grande del Congreso dos reivindicaciones históricas que aun no han sido saldadas.
Por Sofía Ordynans – NPA *
Victoria Donda Pérez y Rosa Chiquichano, diputadas nacionales por el Frente para la Victoria, electas el pasado 28 de Octubre para ocupar por primera vez un lugar en el Congreso, provienen de sectores diferentes, con pasados diferentes, convulsionados y atormentados ambos, pero es el mismo sentimiento de lucha y el pasado que heredaron el que las une y las trae hoy como representantes de sus movimientos, no solo desde un partido político especifico y en común, sino desde los lugares que ocupan intrínsecamente, dadas las condiciones de las cuales provienen.
Con genes de lucha
“Es una oportunidad histórica” consideró Victoria en uno de sus reportajes a Página 12 “para profundizar los cambios que comenzaron en el 2003” en materia de DDHH.
Victoria Donda, tiene 28 años, y se convirtió en la primera legisladora en recuperar su identidad y ocupar un cargo político. Nació en la ESMA en agosto de 1977, es la nieta número 78 restituida por las Abuelas de Plaza de Mayo, y la primer “hermana” encontrada por H.I.J.O.S.
Cuando en el 2004, el ex presidente Néstor Kirchner anunció la conversión de la Escuela de Mecánica de la Armada en Museo para la Memoria, Victoria decidió hacerse el examen de ADN que le revelaría que es hija de José María Laureano Donda y de María Hilda Pérez, nieta de Leontina Puebla de Pérez, una de las Abuelas fundadoras. Su caso es particularmente atroz, pues fue su tío, el teniente de navío Adolfo Miguel Donda Tigel (quien se encuentra procesado por crímenes de lesa humanidad) el principal mentor de la desaparición de sus padres, y quien se encargó de expropiarla de su familia y ubicarla en otra, quitándole su identidad.
A pesar de su temprana edad (16 años) y de las opiniones encontradas con su supuesto padre, Victoria comenzó a militar en el peronismo de izquierda. Primero en “Barrios de Pie” y luego en el Movimiento Libres del Sur, con el cual llegó a ser elegida concejal en el 2006, y diputada en el 2007.
Sin saber su verdadera identidad, comenzó a actuar destacadamente en el movimiento de derechos humanos, y como trabajadora social, en el Ministerio de Desarrollo Social.
Buscarita Roa, abuela de Claudia Poblete, nieta restituida (caso por el que se declaró la inconstitucionalidad de las leyes de "Obediencia Debida" y "Punto Final") fue una de las que se contactó con Victoria para informarle sobre la posibilidad de ser hija de desaparecidos, y cuenta a NPA en exclusiva: “Es una nieta restituida, pero te puedo asegurar que ella fue trabajadora social y trabajó en derechos humanos desde antes de conocer su identidad, es decir, ella viene con un proceso de trabajo desde antes, lo cual otorga a su futuro, ahora esclarecido por saber su origen, una carga emocional muy fuerte” se emociona Buscarita y agrega: “Creo que es muy importante que una persona que pasó por un drama terrible, que tiene una historia muy traumática, muy dolorosa, sea una diputada que tenga que ver con los DD.HH, porque es una persona que lo va a trabajar desde lo mas intimo de sus sentimientos”.En nombre de las Abuelas revela: “Nosotros como Abuelas, y desde el momento que buscamos a los jóvenes para devolverles su verdadera identidad, estamos muy orgullosas de tenerla como diputada, junto a Juan Cabandié ”. Este otro hijo de desaparecidos (el último nieto en ser encontrado) también asumió el 10 de diciembre último.
A pesar de que la misma Victoria lo niega, Buscarita sostiene “Tienen genes, son chicos que desde muy pequeños no se daban cuenta lo que estaba dentro de ellos, cosas que realmente ellos desconocían pero las tenían muy claras”.
La voz primera
“Éste es un momento de reflexión” puntualizó en su jura, la diputada Rosa Chiquichano “Primera que ha asumido en medio de una situación en donde ella se reconoce como indígena, pero no es la primera diputada indígena que hay” corrigió Roberto Ñancucheo del Consejo de Participación Indígena (CPI) quien continuó “Está esa costumbre de decir el primero o el último, y no, es una continuidad en la participación de los pueblos indígenas buscando distintos espacios de participación y es importante relevar y reconocer a la hermana Chiquichano, ya que ha sido la que planteó esta cuestión como una necesidad, y se paró desde ahí para decir, yo asumo - mas allá de que vengo por votos y un partido - para decir que he venido a pelear por los derechos de los pueblos originarios”, enfatiza entusiasta Ñancucheo.
Rosa Chiquichano nació en Yalalau-Bat, una reserva aborigen ubicada en la zona central de Chubut, en la que habitan aproximadamente 300 personas. Su tatarabuelo fue el legendario cacique Juan Chiquichano, y su bisabuelo, el también cacique Adolfo Nahuelquir Chiquichano. Tiene 60 años, se recibió de abogada a los 52, en la Universidad de la Patagonia San Juan Bosco. Tardó tres años en recibirse, y a toda máquina: revela que en 25 días rindió 8 materias.Tiene una larga militancia en el Justicialismo de su provincia, pero pocas veces ocupó un cargo electivo: fue concejal suplente en Trelew y diputada provincial, cargo inmediatamente anterior al actual.
El CPI es un organismo interlocutor representante de los pueblos indígenas ante el Estado, que cuenta con 84 delegados y una mesa de coordinación donde no hay cargos centrales “sino que somos 17 miembros, todos participes” cuenta Roberto Ñancucheo, quien en su entrevista con NPA, explica: “entendemos que hay un marco democrático que tiene que garantizar la participación civil de la sociedad mas allá de que no participamos de los partidos políticos, y entendemos que es un espacio válido para los hermanos que creen que dentro de ese espacio pueden trabajar para el reconocimiento de su derecho”. Más adelante, en relación a la representación de la voz aborigen que la nueva diputada podría representar, comparte: “Es un proceso, donde veamos que un hermano que levante la voz, nos sentimos representados. Si bien cada uno considera que hay muchas maneras de participar, cuando un hermano llega ahí, mas allá de que el confió en otros aspectos, nos sentimos totalmente representados por la voz de ese hermano”.
“Ahora, hay que proponer”
El hecho de que dos diputadas con éstas características cuenten con el aval de un poder político legítimo, y sobre el cual, con el trayecto en las militancias, fueron fundando sus bases durante tanto tiempo, indica que la sociedad en general y la política en particular, están tomando un viraje histórico, imprescindible para poder llevar a cabo, reivindicaciones que aun están pendientes para ambos bloques que comparten, por primera vez, la oportunidad de hacer posibles y efectivas, luchas que se encararon siempre, desde afuera del marco político electivo.
Se sabe sobre las mal llamadas “Conquistas del desierto” (encabezada la primera por Rosas, y la segunda por Roca) y del asesinato de miles de indios, y su toma como mano de obra; se sabe del destierro de los pueblos originarios, consecuencia de la colonización, aislándolos en reservas, se sabe de la mortandad de niños y adultos en el norte, producto de la hambruna y la desnutrición, a falta de políticas efectivas, y la deforestación de los bosques, sagrados para ellos (no se entiende porqué no para nosotros), para la posterior plantación de soja y la explotación agrícola, entre otras, no por ello menos importantes, consecuencias del desarraigo obligado que han sufrido los pueblos originarios de ésta tierra.
“Creo – continúa Ñancucheo - que hay políticas a aplicar. Está el artículo 75 inciso 17, es una facultad del Congreso. El Congreso tiene la facultad de y después de 13 años parece que el Congreso se ha olvidado de sus facultades. Entendemos que esto va a ser en lo que la participación de la hermana Chiquichano va a tener que estar centrada. Si el Congreso tiene facultades para el reconocimiento de los pueblos indígenas, pongámoslos en práctica”.
Por otro lado, existen todavía cientos de hijos y nietos de desaparecidos por la dictadura militar iniciada en 1976, niños robados como "botín de guerra" que fueron inscriptos como hijos propios por los miembros de las fuerzas de represión, dejados en cualquier lugar, vendidos o abandonados en institutos como seres sin nombre N.N. anulándoles su identidad, privándolos de vivir con su legítima familia, de todos sus derechos y de su libertad.
“Estamos muy orgullosas de tenerla como diputada – a Victoria Donda - y seguramente va a tener que pelear mucho con un montón de cosas que son muy difíciles, esto no es fácil, pero creo que ella va a salir adelante, es una persona muy inteligente” elogió Buscarita Roa.
Victoria Donda Pérez y Rosa Chiquichano, se presentan hoy ante la sociedad como paradigmas reivindicativos y a la vez impulsores de la idea de que pueden conjugarse el poder político como herramienta, y las convicciones que ambas luchas históricas se proponen de alguna manera, total o parcialmente, saldar, para bien de toda la sociedad. Ambos problemas (que a su vez se ramifican con el paso del tiempo, haciendo cada vez más urgente resolverlos, o por lo menos, esclarecerlos) pueden ser tratados y ayudar a su resolución, gracias a la asunción de ambas mujeres, y como refirió Roberto Ñancucheo “Ahora, hay que proponer, y tenemos la esperanza de eso”.
* Sofía Ordinanz es ex alumna del Taller de Redacción y Periodismo y pertenece a la camada de miembros fundadores de NPA.
Contactos:
Abuelas de Plaza de Mayo
http://www.abuelas.gov.ar/ – Tel.: (011) 4383-0983
Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) – Consejo de Participación Indígena (CPI)
http://www.inai.org.ar/ – Tel.: (011) 4348.8434
Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI)
http://www.inadi.org.ar/ – (011) 4346-1731
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