martes, 8 de enero de 2008

DESAPARECIDOS EN DEMOCRACIA

En nuestro país miles de personas desaparecen día a día de sus hogares para ser explotadas sexualmente o para realizar otro tipo de trabajo que va en contra de su voluntad. No ven nunca más a sus familias y pierden todo tipo de contacto con ellas. Son los famosos “desaparecidos en democracia”.

Por Leonardo Meloni
(alumno del taller de Redacción y Periodismo)


“Falta un compromiso político con el tema”, es lo primero que escuchamos cuando se habla de la trata de personas.
Aparentemente, se está haciendo común, que en algunos puntos de nuestro país, cualquier ciudadano salga de su casa y no regrese nunca más. Varios casos conocidos, de este tipo, han sucedido en estos últimos años. Uno de ellos es el de Andrea Noemí López, que hace tres años desapareció en Santa Rosa, La Pampa. Tenía 25 años y un hijo que actualmente tiene 8 años; o el de María de los Ángeles Verón, una joven tucumana, que hace mas de cinco años que su familia no tiene noticias de ella. Son dos de los miles de casos de desaparecidos en democracia.

¿Qué es la trata de personas?
Según organismos relacionados con el tema, la trata de personas es la captación, transporte, traslado, acogida o recepción, recurriendo a la amenaza o uso de la fuerza, coacción, rapto, fraude, engaño, abuso de poder o una situación de vulnerabilidad, la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos. Este concepto se debe diferenciar al de tráfico de personas, ya que éste último se refiere al transporte, de las mismas, y facilitación del cruce de fronteras sin cumplir con los requisitos migratorios. La trata de personas atenta contra los Derechos Humanos y la dignidad de las personas, mientras que el tráfico de personas atenta contra el Estado.

La modalidad que se utiliza para raptar una persona se repite constantemente. Sea por engaño o directamente por la fuerza, se termina encerrando generalmente a las mujeres y se las fuerza a prostituirse. Hace poco tiempo, la policía de Entre Ríos rescató a 29 adolescentes de la provincia de Misiones que estaban siendo prostituidas. Para su trabajo, recurren a la protección de funcionarios públicos y de miembros de las fuerzas de seguridad. También necesitan operadores secundarios; como empleados de empresas de transporte, que garantizan pasajes para el traslado de mujeres y niños o documentación de viaje; personal de compañías de telefonía celular, que proveen líneas seguras y encargados de confeccionar documentación falsa para menores y extranjeros.
Cuando captan mujeres ,los embaucadores las eligen por su origen humilde, bajo nivel de educación –ambos factores reducen sus posibilidades laborales– y un entorno familiar inestable. Suelen engañar a las víctimas con ofertas de trabajo, aunque también utilizan la violencia y las raptan. Los secuestradores pueden ser proxenetas, regentes de prostíbulos o sus empleados, personas u organizaciones que en general las venden a otros miembros de las redes de trata. Una chica joven puede venderse por 5 mil pesos, pero a veces los valores son mucho menores: existe el caso de una mujer que fue comprada por 500 pesos y un viejo Ford Falcon.
En la Argentina, según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo, en este negocio participan directa o indirectamente medio millón de personas.

¿Y la Justicia?
Hoy en día no existe aun en el país una ley que sancione la trata de personas. Hasta ahora se aplican figuras como la privación ilegítima de la libertad o la reducción a servidumbre, que no alcanzan a configurar el delito en toda su magnitud. Es por eso que cada vez que se menciona la trata de personas, lo primero que se dice es que falta un compromiso político con el tema. Lo único que los familiares de desaparecidos piden, es que el Estado a través de sus poderes, investigue, desmantele y castigue a estas organizaciones criminales.

Algunos Números
Según un informe que realizó la OIM (Organización Internacional para las Migraciones); en Argentina, desaparecieron 400 mujeres con el fin de ser explotadas sexual y comercialmente durante el último año. Esto es posible, como mencionamos anteriormente, por la falta de legislación adecuada y una complicidad policial y política para evitar investigaciones serias de los casos de trata.
La trata de personas es un delito que a nivel mundial somete anualmente a millones de personas a condiciones de esclavitud y genera ganancias estimadas en 32 mil millones de dólares, donde más del 85% proviene del comercio sexual.
A nivel internacional, Argentina es considerada un país de destino para mujeres y niños víctimas de trata con fines de explotación sexual. Se importan muchas jóvenes paraguayas y exportan argentinas a Chile, Colombia, España y sobre todo existe una trata interna, de una provincia a otra.
La actriz Natalia Oreiro y el Representante Regional de la OIM para el Cono Sur,
Eugenio Ambrosi, en la presentación de la Campaña de Información Pública de lucha contra la Trata
Consecuencias de la trata en las víctimas:
· Físicas: Infecciones de transmisión sexual, Alcoholismo, consumo de estupefacientes etc.
· Psicológicas: Inseguridad, pérdida de la autoestina, traumas permanentes causados por el abuso y la violencia física y mental.

Formas en la que se puede dar la trata de personas:
· Laboral: Fábricas, construcciones, minas, plantaciones etc.
· Sexual: Prostitución forzada, pornografía, pedofília, turismo sexual.
· Militar: Soldados cautivos, niños soldados.
· Esclavitud: Trabajo doméstico, embarazos forzados, vientres de alquiler.


Las cientos de víctimas que caen en estas redes y logran huir se encuentran desamparadas y necesitadas de atención médica y psicológica; en muchos casos son extorsionadas por sus captores para que no declaren e incluso secuestradas nuevamente o asesinadas.
Por lo sucedido en los últimos años, parece que para el Estado, los únicos desaparecidos son las personas víctimas de última dictadura militar. Por esta razón tendrán que ponerse a trabajar muy duro en este tema sino quieren que la primera década del 2000 arroje cifras similares de desaparecidos a las de las décadas del 70 y principios de los 80.

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