martes, 8 de enero de 2008

¿EL LOBO PROTEGE A LOS TESTIGOS?

La desaparición de Jorge Julio López, testigo clave en el juicio contra el ex comisario represor Miguel Etchecolatz y una seria de intimidaciones a jueces y fiscales, ha desatado una gran cantidad de críticas acerca de la ineficaz protección que el Estado nacional y las provincias le prestan a querellantes, testigos en situación de peligro.
El Gobierno deberá implementar un programa de protección de testigos y querellantes con mecanismos más idóneo, si se pretende seguir con los Juicios por la Verdad.


Por:Jonatan Andreani
(alumno del taller de Redacción y Periodismo)

“El mayor problema se registra con los testigos que se rehúsan a tener custodia. Para estos casos se busca disponer en el menor lapso posible de un celular especial con capacidad para que desde una central de comandos se conozca en qué sitio se encuentra el testigo. Así, las fuerzas policiales tendrán de inmediato el paradero de este último si es secuestrado”.
Aunque parezca mentira, este es el argumento que figuran en los manuales de policía sobre protección de testigos, es decir: los testigos de gravísimas torturas y muertes en los 70´s se rehúsan a tener custodia.

Foto: télam
Sin rastros de López. Desapareció el domingo 17 de septiembre de 2006 en la ciudad de La Plata.


Pero, ¿porqué?. Quizás las llamadas que fueron interceptadas a varios altos ex integrantes de los cuerpos de seguridad acusados de violaciones a los DD.HH. desde las propias cárceles a integrantes activos de la Policía Fedearal y Bonaerense para que amenazaran a los testigos sea una buena causa. Esto nos lleva a una conclusión alarmante: los oficiales represores de la dictadura siguen mandando en la tropa jóven, donde tienen muy buena llegada y simpatías.
Es decir, la policía que debe custodiar a los testigos, simpatiza `ampliamente´ con los violadores.
Las personas que deben testificar en causas penales ante la justicia federal en territorio bonaerense, y temen por su vida, pueden acceder desde febrero de 2006 a un programa de protección que implementó conjuntamente la gestión de Néstor Kirchner, y del gobernador Felipe Solá. Hasta el momento, mencionado programa ha sido un completo fracaso en el objetivo propuesto de limitar la exposición de testigos, que en razón de la importancia de sus testificaciones puedan encontrarse en una situación de riesgo.

El albañil que desafío al Mal

Jorge Julio López se encuentra desaparecido desde el 18 de septiembre de 2006, cuando salió de su casa para concurrir a los Tribunales de la ciudad bonaerense de La Plata a escuchar los alegatos del juicio que condenó por delitos de lesa humanidad al represor de la nefasta dictadura militar de los 70, Miguel Etchecolatz, juicio en el que el albañil, de 77 años de edad, fue testigo clave.
López declaró que fue secuestrado en octubre de 1976 por un grupo parapolicial que integraban, entre otros, Etchecolatz y su chofer, el policía Hugo Guallama. También manifestó que estuvo detenido en dos centros clandestinos de la zona de Arana: el destacamento policial y el "Pozo de Arana", el famoso “chupadero”. “Etchecolatz me miraba desde un costado y les decía a los otros torturadores: subile, subile más. La picana era a batería, y él decía que no era suficiente", declaró Jorge López.

¿Esperando al desaparecido 30.002?

De acuerdo a un comunicado de prensa de HIJOS (Hijos e hijas por la identidad y justicia contra el olvido y el silencio) el 2 de marzo de 2007, Carlos Leiva, militante del Frente Popular Darío Santillán, estuvo secuestrado durante 7 horas. Fue interrogado y sometido a un simulacro de fusilamiento. "Vas a ser el segundo desaparecido", le dijeron en clara alusión a Julio López.
Sin dudas una nueva desaparición erosionaría las bases del gobierno de la presidente Cristina Fernández recién comenzado, por lo que deberíamos preguntarnos: ¿en quién podemos confiar?. El Estado debe dar cuenta de los policias y militares que simpatizan con las ideologías de extrema derecha y lograr, de una vez por todas, cuerpos de seguridad eficientes y apolíticos que sirvan eficientemente para las únicas tareas para las que fueron creados.

No hay comentarios: